viernes, 16 de octubre de 2009

¿QUÉ PROTOCOLO?

Lo que se necesitamos, lo que necesita Euskadi, lo que necesitamos los ciudadanos vascos, no es un protocolo de actuación consensuada para las manifestaciones de repulsa por atentados, sino un gobierno fuerte, que ejerza un liderazgo diáfano y evidente en esta materia. Es decir, justo lo que no hemos tenido en los diez años anteriores.

Lo que se necesita es un gobierno que hable claro y transmita un mensaje nítido ante la violencia terrorista. Un gobierno que diga a los terroristas: no vais a conseguir nada y os vamos a derrotar, pues nos jugamos nada más y nada menos que la propia democracia. No un gobierno que diga “ETA va a desaparecer”, como si esto pudiera producirse por arte de magia o sin hacer nada, sino un gobierno y concretamente un lehendakari que, en esta materia, lance a la ciudadanía un mensaje claro, entendible por todos y sobre todo por los terroristas.

Para que no se cree un caldo de cultivo que el terrorismo utilice para perpetuarse. Para que no haya dudas sobre cuál es el terrorismo y la violencia que hoy padecemos. Para que no haya dudas sobre cuál es el principal problema de los vascos y el verdadero conflicto que padecemos. Para que se repita hasta que se queden sordos que conflictos políticos hay muchos y en todas las sociedades (para eso existen los Parlamentos, para canalizarlos democráticamente), pero que lo que aquí padecemos no es un conflicto político al uso, sino el propósito por parte de un grupo minoritario de alcanzar el poder por la vía de las armas.

Por tanto, lo que necesitamos no son protocolos sino un gobierno y un lehendakari que diga claramente que no todas las ideas políticas son respetables, sino únicamente aquellas respetuosas con los derechos humanos y los principios democráticos. Porque, ¿por qué no discutimos nunca del mensaje que debe lanzarse ante un acto de violencia machista? ¿Por qué no hay dudas sobre la conveniencia de que maltratadas puedan dar la cara y expresar lo que sienten?

Creo que la proposición no de ley presentada por Ezker Batúa responde a la incomodidad que a cierto sector social provocaron las palabras del lehendakari tras la manifestación de Bilbao e incluso la presencia pública de la viuda del asesinado Puelles. ¿Se imaginan ustedes que algún representante político dijera que no conviene que la madre de una asesinada por violencia machista tome la palabra en la correspondiente manifestación de condena? Impensable, ¿verdad? Pues así estamos aún, en este lugar del camino nos encontramos.

Por lo tanto, lo primero: que no exista violencia para que no existan víctimas. Si éstas se producen, que hablen y digan cuanto quieran. Mejor estaríamos ahora, quizás incluso ETA ya habría desaparecido, si las víctimas, si las viudas, si los huérfanos habrían podido hablar tanto como quisieran (en lugar de vivir bajo la manta del anonimato). Habría sido un bálsamo ético extraordinario sobre esta sociedad, fumigada de ceguera moral colectiva. Mejor estaríamos, desde luego. Así que si desgraciadamente se producen víctimas, que sus familias puedan hablar y digan cuanto quieran. Y si además de hablar, pudieran sentarse en este Parlamento, aún mejor.

2 comentarios:

Mármol dijo...

A pesar de todos los pesares se empiezan a reproducir los problemas a los que no se les quiere meter mano. Ya pasó con Maragall cuando amenazó con auditorías de infarto o cuando acusó a CiU de que su problema se llamaba 3%. ¿En qué quedó? Pues en nada, como siempre.

¿Qué ocurriría en la Comunidad Autónoma Vasca si Patxi López tuviera la valentía de levantar las alfombras? Tal vez entonces empezaríamos a entender por qué siguen perviviendo tantos movimientos ciudadanos empeñados en el mantenimiento de la "especificidad foral vasca".

Y con el terrorismo pasa igual. A muchos les molesta que se les diga a la cara que los verdaderos gudaris, como bien dijo el hermano del Inspector Puelles, son los trabajadores de la Seguridad que como afirma Rosa son, han sido y serán nuestros escudos.

Y tienen tan escasas convicciones democráticas que pretenden igualar. A ninguna madre en ningún sitio se le ocurriría declararse orgullosa de que su hijo sea un asesino. En el País Vasco, sin embargo, aun las hay que se atreven a proclamarlo ante la vergonzosa y silenciosa mayoría, esos que dicen vivir bien porque con ellos no se mete nadie.

Ánimo y a seguir luchando y si puedes tú que dominas el tema ve pidiendo aclaraciones a las partidas presupuestarias para que las futuras liquidaciones presupuestarias no se aprueben tarde y mal.

Sake dijo...

Libertad de expresión, para todos (incluidos los Perros), escuchemos la voz de todos salir expontánea de sus corazones. Libertad, a gritos ¡Debemos aprender a hablar sin miedo! incluso sin miedo de herir a nuestros seres queridos. Tienes razón Gorka, la mordaza impide la Libertad y da cobijo al crimen.