martes, 4 de noviembre de 2008

VIVOS EN VIDA.

Escuché recientemente al actor José Coronado responder a preguntas relacionadas con la última película en la que ha participado. Se trata de la tantas veces nombrada en nuestras páginas TODOS ESTAMOS INVITADOS, de la que ha sido parte importante y que, al parecer, le ha servido para abrir los ojos y casi palpar la cruda realidad que nos rodea (el infierno vasco, en definitiva). Se trata, como sabemos, de una película bienintencionada que trata de retratar la vida de los escoltados en esta Euskadi en marcha que no termina de alcanzar la democracia plena. En dicha entrevista televisada, ví a un Coronado sensible y concienciado, dolido por la situación injusta que personas inocentes deben soportar. Al intentar explicar la situación de dichas personas (profesores universitarios, concejales y parlamentarios no nacionalistas, representantes institucionales, jueces, periodistas, policías, empresarios...), me llamó la atención la forma en que los definió: muertos en vida. Si soy sincero, he recordado estas sus palabras desde entonces y no consigo olvidarlas. En lo que entiendo debe ser la actividad vital de una persona, nunca he considerado muertos en vida a quienes defienden sus ideas políticas (y algunas de las nuestras, claro) frente al terrorismo que nos amenaza. Nada más lejos de la realidad. Muerto en vida puede ser quien decidió aparcar sus sueños infantiles por un buen puesto de trabajo que únicamente le remunera ventajas económicas. O quien dejó pasar la chica de sus sueños por no pertenecer a su misma clase o porque le faltó bastante gallardía. O la persona que clama contra las injusticias mundiales pero permanece inactivo (desactivado, momificado), esperando que otros arreglen los problemas. O quien no busca denonadamente el lugar que merece, quien no coge el toro de la vida por los cuernos, quien llega a viejo maldiciendo su pasado y arrepintiéndose por no hacer aquello que siempre quiso, sea lo que sea. Creo que quienes destinan parte de sus energías a atender sus obligaciones cívicas y políticas, voluntariamente y como miembros activos de la democracia, están más vivos que la mayoría de ciudadanos que miran para otro lado, por ejemplo. Y más vivos que todos los desgraciados arriba señalados, entre los cuales nunca puede uno sentirse del todo distante o alejado. Es el viejo dicho difícil de aplicar pero no por ello menos admirable y que merece la pena recordar: más vale encender una vela que maldecir la oscuridad.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días Gorka. Con el trancazo que tengo no podré ir mañana a ver el documental "El infierno vasco" que lo estrena en Vitoria la plataforma Ciudadanía y Libertad.
De todos modos en Vitoria a partir del viernes la ponen ya en un cine, lo que no sé si en Donosti harán lo mismo.
Creo que hay que ir a verla.
Nos vemos el sábado no?
Saludos,
Javier SS.

gorka maneiro labayen dijo...

Claro, nos vemos el sábado. El otro día escuché a Arteta en Intereconomía. En ETB le esperan sentados, que diría el otro. Estuvo fenomenal, valiente, claro. Ya sabes, maximalista que se dice ahora. Y sí, claro, nos vemos el sábado. Salut.

Anónimo dijo...

Gorka, este escrito de hoy me ha llegado al corazon. Voy a guardarlo y de vez en cuando se lo pasare a quien se sienta deprimido o cansado por alguna tonteria o a todos aquellos que en un momento determinado digan aquello de que "esto no tiene solucion"
Este tipo de ejemplos son los que hacen que algunos como yo estemos en politica y en un partido como UPyD. Yo en mi caso terminando por tu ejemplo, empezo por el ejemplo de Joseba Pagaza... y el ejemplo de su vida y su asesinato.
Habiendo gente como vostros, siempre estaremos otros para seguiros.
Salut hermano./Jose Maria

FÍGARO dijo...

Ví la pelicula, y la expresión "muerto en vida" de Coronado quizás se refiera a esa sensación que transmite el protagonista de volverse transparente, de que la gente "de bien" por miedo a los borrokas finge no reconocerle y evita saludarle, e incluso su asistencia a las periódicas reuniones en una Sociedad Gastronómicase de Donostia, se vuelve incómoda para sus mejores amigos.

gorka maneiro labayen dijo...

Fígaro,

interesante esto que comentas y muy interesante tu comentario a mi entrada anterior.

Gracias.

Javier Gómez dijo...

Gorka;

El viernes te contaré que me ha parecido "El infierno vasco". Tras leer las críticas de "Todos estamos invitados", me lo estoy pensando antes de verla...aunque acabaré haciéndolo.

Respecto a las declaraciones de Coronado, en parte un muerto en vida también es aquel al que sin matarle le impiden vivir. Y por desgracia en esa situación se encuentran miles de vascos que, irónicamente y aunque parezca contradictorio, ciertamente deben sentirse más vivos que nunca.

Un abrazo.