Medio siglo de guerras tras un cerco impenetrable necesitó Escipión el Africano para doblegar la resistencia de aquella pequeña población - ocho mil combatientes numantinos haciendo frente a sesenta mil soldados - que, con su inmolación, consiguió retrasar el control de Celtiberia por Roma hasta el año 133 a.C. Dos mil cien años después, Numancia (excavada desde 1906 y convertida en símbolo del valor y resistencia hispánicas) afronta desde hace meses un nuevo cerco, urbanístico esta vez, con la amenazante espada de Damocles que suponen dos actuaciones previstas en la zona: la ciudad del Medio Ambiente y el polígono industrial Soria II, este último a escasos 400 metros del yacimiento. El presidente del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS, organismo asesor de la UNESCO), Gustavo Fernández Araoz, expresó este pasado mes de diciembre su preocupación ante la "fragmentación y posible desaparición" del paisaje cultural del enclave.